Empezaré pidiendo disculpas por no haber publicado antes, pero esta vez tengo una excusa y no es la de siempre.
Veréis: he tenido una faringitis de caballo y, ahora que me había recuperado, no me faltaba nada más que pillar anginas. Estoy deshecha, débil, hundida... Siento que me va a explotar la cabeza, me pesa todo el cuerpo, tengo los oídos entaponados y, para colmo, apenas puedo respirar. Noto que el corazón me va a mil por hora, me canso al hacer cualquier movimiento y me mareo con sólo girar la cabeza. Encima... vuelvo a mi rutina de siempre con lo de la pierna: ¡se me vuelve a quedar dormida sin explicación aparente! No sé qué será, pero esto ya me está preocupando.
Como habréis visto, he borrado las dos primeras semanas de agosto de mi pláning mensual, pues al sentirme tan mal... me resultó imposible llevar un control extricto de las calorías ingeridas diariamente; pero os confesaré que no lo he hecho tan bien cómo imaginaba... Basta con deciros que durante todas estas semanas no me he querido ni subir a la báscula... pero hoy me he visto con coraje y sigo en mi peso (50.2).
¿La verdad? Ni feliz ni triste. Simplemente "estoy".
¿Por qué la vida es tan dura? ¿Por qué no seré capaz de comer sin pensar que estoy intoxicando mi cuerpo? . . . Mi vida gira entorno a la comida y me estoy desesperando ya. Soy feliz cuando no como y cuando lo hago... me deprimo a más no poder.
Y os preguntaréis: "entonces, si sólo eres feliz cuando no comes... ¿por qué esta niña consentida come sin parar?"
Pues yo os contesto que: "soy una niña débil y, a la mínima, se derrumba"
Vosotras: "aparentas ser fuerte"
Yo: "sí, lo soy; pero a ratos, para creérmelo"
No sé ni qué digo, ahora mismo estoy en mi mundo, en mi globo, en mi súper burbuja... Diría tantas cosas más... pero me da tanto miedo escribirlas aquí... Lo último que querría sería rallaros con mis desesperantes y terorríficos pensamientos...
... os quiero ...
Veréis: he tenido una faringitis de caballo y, ahora que me había recuperado, no me faltaba nada más que pillar anginas. Estoy deshecha, débil, hundida... Siento que me va a explotar la cabeza, me pesa todo el cuerpo, tengo los oídos entaponados y, para colmo, apenas puedo respirar. Noto que el corazón me va a mil por hora, me canso al hacer cualquier movimiento y me mareo con sólo girar la cabeza. Encima... vuelvo a mi rutina de siempre con lo de la pierna: ¡se me vuelve a quedar dormida sin explicación aparente! No sé qué será, pero esto ya me está preocupando.
Como habréis visto, he borrado las dos primeras semanas de agosto de mi pláning mensual, pues al sentirme tan mal... me resultó imposible llevar un control extricto de las calorías ingeridas diariamente; pero os confesaré que no lo he hecho tan bien cómo imaginaba... Basta con deciros que durante todas estas semanas no me he querido ni subir a la báscula... pero hoy me he visto con coraje y sigo en mi peso (50.2).
¿La verdad? Ni feliz ni triste. Simplemente "estoy".
¿Por qué la vida es tan dura? ¿Por qué no seré capaz de comer sin pensar que estoy intoxicando mi cuerpo? . . . Mi vida gira entorno a la comida y me estoy desesperando ya. Soy feliz cuando no como y cuando lo hago... me deprimo a más no poder.
Y os preguntaréis: "entonces, si sólo eres feliz cuando no comes... ¿por qué esta niña consentida come sin parar?"
Pues yo os contesto que: "soy una niña débil y, a la mínima, se derrumba"
Vosotras: "aparentas ser fuerte"
Yo: "sí, lo soy; pero a ratos, para creérmelo"
No sé ni qué digo, ahora mismo estoy en mi mundo, en mi globo, en mi súper burbuja... Diría tantas cosas más... pero me da tanto miedo escribirlas aquí... Lo último que querría sería rallaros con mis desesperantes y terorríficos pensamientos...
... os quiero ...





